El peso de las locutoras en la construcción de la radio como medio de comunicación Stampa E-mail
Mercoledì 04 Gennaio 2017 18:05

El peso de las locutoras en la construcción de la radio como medio de comunicación 

di Sílvia Espinosa-Mirabet

 

abstract

 

 

1.Introducción 

Las locutoras llegaron a la radio española ya en los años 20 y su rol no fue menor. En este escrito contaremos el porqué. Su contribución a la popularización de este medio es especialmente destacable puesto que ellas fueron las primeras en trabajar en programas de radio con estructura definida y las primeras en dar “voz en antena” a sus oyentes. Su trabajo fue fundamental también cuando en los años 30 España está paralizada por culpa de una guerra fratricida, la Guerra Civil española, y en muchas localidades las emisiones de radio, que alternaban la propaganda política con el entretenimiento, se sostenía en el aire gracias a la profesionalidad de las jóvenes locutoras que a pesar de sus miedos, se mantuvieron firmes en su trabajo.

 

Los datos que se podrán leer en este artículo forman parte de una línea de investigación iniciada a principios de los años 2000 y que a partir de historias de vida y de entrevistas en profundidad, piezas clave en la metodología usada, ha recogido el testimonio en vida de personas que configuran la primera generación de radiofonistas en Cataluña, que cómo es sabido fue la cuna de la radiodifusión española.

 

Además de las entrevistas en profundidad, una revisión bibliográfica extensa de las publicaciones que sobre radio se editaron antes de la Guerra Civil  ha permitido establecer comparaciones entre los perfiles de las primeras radiofonistas y recuperar y dar a conocer sus nombres y sus caras por primera vez, puesto que este tema hasta ahora no se había contemplado en las investigaciones históricas sobre la radio en España.

 

2. La primera locutora profesional española[1] 

Cuando Maria Cinta Balagué[2], la primera locutora de radio profesional de España, llega a Radio Barcelona, primera estación profesional del país, la radio tenía sólo dos años de vida. Durante ese corto lapso de tiempo, la poca programación emitida alternaba la música en directo con las peroratas de algunos eruditos y literatos que a modo de conferencia amenizaban las ondas hertzianas, inundando a los pocos radio escuchas, con su varonil disertación. La radio en España en aquellos primeros años del siglo XX se reducía a unas cuantas horas de emisión de Radio Barcelona, EAJ-1 y a las emisiones de tono muy parecido de Radio Castilla, Radio España, Radio Ibérica y Unión Radio Madrid que emitieron contenidos, con distinta suerte y duración. Conferencias y música. Ese era el programa locutado por speakers varones dirigido a una corta y rica audiencia, los únicos que podían pagar un canon por tener un aparato de radio en casa. Era todo un lujo.

La aparición de una voz femenina en la radio era un acontecimiento que sólo, de vez en cuando, se podía oir. Alguna rapsoda o alguna feminista que disertaba con fruición a través de las ondas eran las voces femeniles que compartían el éter con los presentadores o conferenciantes. Los contenidos no musicales siempre en clave masculina, alternaban desde charlas para señoras, locutadas por un varón, con conferencias sobre nuevas tendencias modernas, fotografía o aviación, por ejemplo y con la música clásica. No era una programación para gustar a todo el mundo.

La radiodifusión nace sin precedentes en España, con lo cual es una nueva parcela profesional que tiene necesidad de empleo. Así, antes de la aparición de la locutoras en antena, en la radio ya trabajaron mujeres que estrenaron ese nuevo ámbito laboral. En los años 20 en la EAJ-1 se podían contar más mujeres que hombres, según los archivos de las propia estación y las labores que llevaban a cabo estaban totalmente disociadas, tal cómo explicó a esta autora, la secretaria general de la estación María Queralt en una larga entrevista para reconstruir su etapa productiva en Radio Barcelona[3]. Los varones se ocupaban de la dirección general, de la técnica y de la dirección artística pero las mujeres tenían a su cargo las labores administrativas y financieras. Incluso había una mujer técnico de control de sonido, la sobrina del director, Ángeles Fernández[4]. De todas ellas la secretaria general, Maria Queralt, que pagaba las nóminas y se ocupaba de repartir el trabajo administrativo entre sus subordinadas, y las secretarias del Departamento de publicidad eran las que gozaban de más autonomía en su puesto y también las que asumían más responsabilidades.

En este contexto no es extraño que también se apueste por la mujer en el cuadro de locutores de Radio Barcelona. En las estaciones madrileñas en el mismo periodo temporal, los felices 20, no trabajaron mujeres en la locución, según las fuentes consultadas[5] y la bibliografía de referencia.

La apuesta catalana por la locutora en ese éter maravilloso que permitía comunicarse con los oyentes fue una iniciativa atrevida. El tono de las emisiones hasta ese momento sonaba un tanto grave por las alocuciones varoniles y las mujeres podían cambiarlo. Este fue un planteamiento de Salvador Raurich y su nombre hay que ligarlo al desembarco de las primeras locutoras de radio en el medio.

Raurich era un hombre creativo y sensible. Músico, crítico musical de Radio Barcelona y director de la revista que publicaba la estación. En 1926 imaginó cómo mejorarían las emisiones si incorporasen mujeres. Y escribió un artículo sobre el tema que desencadenó que la dirección de la empresa decidiese acercarse a una prestigiosa institución femenina barcelonesa, Instituto de Cultura y Biblioteca popular de la Mujer, para buscar a una posible locutora. Tarea nada fácil puesto que más de la mitad de la población no sabía leer ni escribir.[6] Respondió a la cita, María Cinta Balagué que, sin experiencia previa, será capaz de realizar un programa de radio, Sección Literaria Femenina, impregnado de la filosofía del Instituto.

María Cinta Balagué, empleada del ayuntamiento de Barcelona donde era secretaria del departamento de cultura, asumió el reto y lo compartió con algunas de sus colegas, de perfil parecido, creando el primer programa para mujeres realizado por mujeres.

 

 

 

3. Sus innovaciones más significativas en el medio 

Después de estudiar largamente la radio de los años 20 y 30 del siglo pasado se puede afirmar que las locutoras contribuyeron de forma decisiva a la construcción de la comunicación radiofónica tal como hoy en día la entendemos. No se trata de sus aportaciones en cuanto a lenguaje radiofónico, en la acepción de Balsebre [7] es decir en cuanto a la combinación creativa de voz con música, silencios y efectos de sonido, la radio española de los años 20 todavía está un poco lejos de eso; se trata de establecer unos parámetros comunicativos, en los albores de un medio de comunicación nuevo, que empezaba su andadura.

 

Poner la literatura al servicio de las oyentes, muchas analfabetas, abrir los micrófonos a las creaciones de las radioescuchas que tenían capacidad y dicción suficiente y gestar un embrionario formato de programa magazine son las tres grandes aportaciones de las mujeres a la historia de la radio. Antes de que ellas llegasen, la comunicación entre emisores y receptores era absolutamente pasiva. La radio hablaba y los oyentes escuchaban pero no intervenían. Era un flujo comunicativo unidireccional y pobre. Con la aparición de las locutoras y por primera vez, las oyentes de ese programa literario, Sección Literaria Femenina, pueden enviar sus escritos a la radio y después de pasar una selección y una prueba de voz, pueden, si lo desean, actuar ante el micrófono, leyendo sus creaciones literarias. 

Sección Literaria Femenina se emitía dentro de la programación que Radio Barcelona dedicaba a las mujeres concentrada bajo el epígrafe genérico Radio telefonía femenina, según publicaba por aquellos tiempos el periódico La Vanguardia (1926 y 1927) que difundía la programación de la emisora en una sección especial, TSH (Telefonía sin Hilos, denominación que es esa época se usaba para referirse a la radio). De este modo sabemos también que el programa estaba capitaneado por una locutora que se escondía bajo el pseudónimo de Salus. Duraba unos 20 minutos, aproximadamente y se emitía a las 18:00 horas todos los martes y viernes.

Cuando ese programa ya estuvo muy asentado, la dirección de la emisora decidió darle más minutos en antena. La ampliación del espacio hace posible la incorporación de dos secciones de índole bien diferente: “Sección de modas” y “Sección de temas útiles” y con ellas se incorporan al espacio unas guionistas, colaboradoras fijas y especialistas en “temas femeninos”. Todas eran mujeres de un alto nivel cultural y económico que además escribían en revistas femeninas sobre los mismos conceptos. Todas procedían del Instituto de Cultura y Biblioteca popular de la Mujer[8] por lo que su solvencia cultural estaba asegurada y sus valores, poco progresistas,  muy en la línea moral de la época y de Radio Barcelona, también. Ese estilo era acentuado por la propia emisora en su boletín refiriéndose a María Cinta Balagué: "Es una distinguida señorita que ejerce de locutora en las sesiones femeniles que, con los titulo "modas y temas útiles", los martes y los viernes suele radiar EAJ-1, y que llevan las firmas de Georgette y Pompadour, del Instituto de cultura y biblioteca Popular de la Mujer." (Radio Barcelona, Número 233, 1929). La propia Balagué esgrimía ese tono conservador y clasista cuando respondía, a través de la revista de la emisora, a las cartas de  algunas oyentes quejumbrosas, pero sobretodo cuando explicaba su punto de vista sobre el papel de la mujer en sociedad.

"(...)lamentándonos al mismo tiempo, que no haya más Georgettes que,   lanzando su voz al espacio, templen un poco la atmósfera que respiran estas muchachitas que dándoselas de intelectual, van leyendo en los tranvías novelas cinematográficas y cosas de muy mal gusto, sin otra preocupación que de levantar de vez en cuando sus ojos para ver si algún efebo les dirige sus miradas; u aquellas otras de las modernas mujeres que creen serlo, pero que no lo son en el elevado concepto de la palabra para volviendo su vista hacia atrás, vuelvan también a sus hogares, ávidos de su presencia y su guía y se consagren a la familia como es su deber, y la encaminen y la lleven por el sendero de la virtud que es el que conduce a la felicidad humana y al bienestar de los pueblos" (Radio Barcelona. Número 233, 1929).

Este tradicionalista programa para mujeres, que pasa de dedicarse sólo a temas literarios a convertirse en un espacio con contenidos variados aglutinados en secciones fue realmente el primer planteamiento de radio que se apartaba del formato monólogo o conferencia, tipologías al uso en aquellas primeras programaciones,  para dar rienda suelta a un programa coral. Colaboradoras, secciones y oyentes que pueden salir en antena eran los ingredientes primeros de un primigenio formato de magazine[9] Esta fue la tercera importante contribución de las mujeres al desarrollo del medio radiofónico.

Y es que además, ese programa variado, que tenía mucho de revista hablada se convirtió en un soporte publicitario muy efectivo, cosa que la dirección de la emisora no desaprovechó. De hecho, las locutoras y los locutores de radio de esa época tenían entre sus quehaceres leer en directo la publicidad que ayudaba a sostener la miserable economía de la empresa, puesto que en España, la radio nació a manos de empresarios privados que veían en el medio una finalidad comercial y como consecuencia una nueva y completaría vía de ingresos. Pero la historia muy pronto demostró a los empresarios que la radiodifusión era un negocio bastante ruinoso[10], extremo que explica la adscripción de Radio Barcelona la primera cadena estatal de radio española, a Unión Radio.

 

3. La saga de Balagué 

Después de la primera locutora de la radio española llegaron más mujeres a ese nuevo lugar de trabajo[11]. Así en los años 20 las locutoras que fueron contratadas en Radio Barcelona tenían un perfil biográfico bastante parecido. Eran mujeres que de mediana rondaban los 30 años de edad y con una larga experiencia laboral, principalmente en el teatro. Son, por tanto, profesionales de la voz que acceden a su nuevo empleo por su capacidad y valía. Ya no son actrices, ni conferenciantes. Si lo fueron lo dejan atrás para convertirse en locutoras. Son presentadoras de contenidos, en la franja horaria femenina, al principio, y siempre lectoras de publicidad durante toda la programación de la radio. Estas eran sus tareas principales,  cometido que en los años 30 llevaban a término en pareja con los locutores varones, compartiendo la gloria del oficio. 

“(...) los locutores, verdaderos heraldos de la radiodifusión, cuyas condiciones espacialísimas han de revestir una dignidad y un diapasón que ningún radioyente es capaz de imaginarse. El locutor es el exponente de la emisora, la voz conocida de la misma, procedente de una boca que no se ve, parte importantísima de un cuerpo vivo que no se conoce más que por lo que nos trae al oído, y que se hace apreciar más o menos según el efecto que causan en nuestro ánimo sus sonidos. Este mismo locutor es el que se encarga de vocear los anuncios.”(Pérez-Pujol, 1936:40)

En la década de los 30 y en plena II República, 31 mujeres ejercían profesionalmente de locutoras de radio en España, la mayoría en Cataluña. También es posible establecer una semblanza biográfica entre ellas. A diferencia de lo que sucedía con las pioneras, las locutoras de los años 30, la segunda generación de spekerinas en acepción de la Guía de la Radio (1933), son chicas más jóvenes, que llegan a la radio para incorporarse por primera vez al ámbito laboral. Proceden de familias cristianas, practicantes y conservadoras en su mayoría y comparten con sus antecesoras su cultivado intelecto. Algunas eran de procedencia acaudalada y otras, las menos, procedían de familias obreras. La mayoría tenían estudios en grados diferentes, muchas sabían de música y algunas hablaban más de un idioma.

 

Llegados a este punto hay que remarcar una diferencia importante entre el papel de un locutor y de un periodista en la radio de la II República española. Un locutor, como se explica más arriba, era un experto del habla y para eso era contratado. Su destreza principal era la lectura y por ello los locutores no se escribían sus textos o guiones. En los primeros años del medio,  era tarea del director o del jefe de programación o de publicidad escribir los textos de lo que se leía por antena. Con el crecimiento de las estaciones y el asentamiento de la radiodifusión como campo laboral, se contratan guionistas especializados en escribir, no en locutar. De hecho, la locución no era terreno para nadie más que para los locutores y locutoras. Incluso los periodistas, que trabajaban en prensa, cuando colaboraban con la radio en algún primitivo noticiario, dictaban las noticias a las secretarias y estas las entregaban a los locutores y locutoras, redactadas y listas para ponerlas en antena que era lo que ellos hacían.

Durante la década de los 30 para encontrar mujeres periodistas ejerciendo como tales hay que fijarse en el informativo La Palabra. Un espacio de noticias que se radiaba en su versión en catalán desde Radio Barcelona y en su versión en español desde Unión Radio Madrid, para el resto de emisoras asociadas a la cadena Unión Radio a la cual nos referíamos anteriormente.

Pero incluso aquí, la primera mujer que prestó su voz al espacio era una locutora, Lolita Agulló. Actuó en Unión Radio Madrid recibiendo el encargo del director de la estación,  Ricardo Urgoiti "pues confiaba más en la puntualidad femenina que en la masculina en aquel Madrid de espectáculos nocturnos vedados a las mujeres” (Marteles, 2006: 462). Así pues, Lola “Lolita” Agulló (1911-?) debuta como locutora de informativos “con una voz femenil, de cristalino timbre” según la revista Ondas, el 7 de octubre de 1930. La locutora dejó paso a la periodista Josefina Carabias (1908-1980) que en 1933 se convirtió en redactora y locutora del espacio, hasta 1936, puesto que tenia dilatada experiencia como cronista parlamentaria para el periódico La Voz, donde empezó escribiendo sucesos, entrevistas o reportajes, siendo la única mujer que realizaba estas funciones. La versión catalana también se confió a una periodista que ejercía a su vez de locutora en Radio Barcelona, Maria Carme Nicolau i Masó (1901-1990). Periodista, traductora y escritora, Nicolau de marcada ideología izquierdista trabajó en la EAJ-1 hasta que tuvo que exiliarse a finales de la Guerra.

Evidentemente ellas no se asemejaban a la mayoría de jóvenes españolas del momento.

 

La radio continuaba todavía un tanto apartada de la mayoría social, pero en esa década de aperturismo político, crece en posicionamiento territorial y consecuentemente en número de oyentes. La expansión del medio en base a la proliferación de estaciones comerciales, locales y de poca frecuencia gracias a un decreto promulgado por el gobierno republicano[12] contribuyó a su clara popularización. El despliegue comarcal y una programación musical bailable acercaron el medio a una audiencia de clases más populares. El cambio en el estilo dominante hasta entonces en las parrillas de programación posibilitó que se radiaran, por  ejemplo y por primera vez Jazz, boggie-boggie, charleston, o foxtrot, ritmos divertidos que compartían protagonismo con la música clásica. Había otro público detrás del receptor.

4.Locutoras y locutores, un oficio mixto 

Las locutoras de radio ejercen en España, como se ha mencionado anteriormente, porqué los propios directivos de las estaciones apuestan por transformar y expandir el elenco de voces características de sus emisiones. Esta acción supuso además para las empresas contar con espacios que, segmentaban el target, empleando términos de marketing actual, y servían de contenedor de anuncios comerciales que llegaban a su público diana de la mano de educadas prescriptoras que tenían el gracejo ideal para convencer a las potenciales consumidoras. Se sabía que las oyentes estaban ahí puesto que los horarios de emisión, mediodías y/o noches (coincidían con las comidas) y por tanto eran las mujeres las que principalmente quedaban en casa. Muchas de las primeras oyentes eran señoras y criadas ya que la radio es un lujo al que no todo el mundo podía acceder. Esas mujeres que escuchaban la radio eran probablemente las mismas que podían comprar y leer revistas femeninas plagadas de anuncios para señoras.[13] Aunque en los años 20 también era frecuente escucharla en algunos lugares públicos como los casinos o los clubes de radioyentes (audiencia masculina) la radio se oía en casa.

La publicidad en la radio española es tan antigua como la misma radio. Los patrocinios de programas y la publicidad leída en directo ya se cuentan en las emisiones de 1924 de Radio Barcelona[14]. Y era tarea de los locutores y las locutoras hilvanar los contenidos leyendo de forma muy profesional listados de casas comerciales que se anunciaban de este modo.

Era un oficio mixto y el propio sector no hacía diferencias por género en ese campo, ni en España ni en Europa. A partir de las informaciones publicadas en el primer Anuario de la radio editado en España en 1936, en los 17 países de Europa que tenían emisiones profesionales trabajaban como locutoras principales 23 mujeres y 28 hombres. En algunos países como Rumania o Hungría la locución era un encargo que solamente recibían mujeres. En Italia había 6 locutoras y sólo un locutor. Contrariamente sucedía en Austria, Suecia o Bélgica. En Alemania, la URSS o Polonia se compartía el oficio de forma igualitaria.

La radio que era un negocio privado en España contaba con 84 personas en las tareas de locución, 31 eran mujeres y 53 eran hombres. Un 35,7% de los profesionales trabajaban en Cataluña que era la región con más emisoras de radio funcionando[15]. Y contrariamente a lo que sucedía en Cataluña y en otras ciudades españolas, en las emisoras de Madrid, la otra capital con más estaciones de radiodifusión en marcha, la locución profesional en 1936 sólo era ejercida por caballeros, puesto que la periodista del noticiario La Palabra se tuvo que exiliar.

5.La Guerra civil española las aparta del protagonismo en las ondas 

La labor de las mujeres en los días finales de la Guerra Civil cobra más importancia. A pesar de los bombardeos, las locutoras mantuvieron las estaciones en marcha, siempre que fue posible y no era tarea fácil. Demostraron sobradamente su profesionalidad radiando música, leyendo consignas, avisos, noticias con fines propagandísticos, muchas veces, y alertaron de los bombardeos. Los cuadros profesionales de todas las estaciones quedaron reducidos de forma muy significativa. Con la incorporación al ejército de los frentes en conflicto, muchos radiofonistas perecieron, fueron encarcelados o se exiliaron hasta el final de la guerra y en esas circunstancias la labor de las locutoras fue loable. No abandonaron su puesto incluso cuando la situación era crítica y a pesar de su juventud. A partir de las numerosas entrevistas en profundidad realizadas a supervivientes de la radio de los años 30, se ha podido constatar que este patrón se repite en emisoras de radio de diferentes puntos geográficos de España. Como la mayoría de locutoras permanecieron en sus puestos de trabajo hasta el final de la guerra es muy comprensible que ellas sufrieran también los avatares del desenlace final. Represalias políticas pagadas con cárcel, castigos, vejaciones y en algunos casos también exilio para evitarse males mayores. En contadas ocasiones y después de depurar su expediente profesional, las locutoras republicanas pudieron conservar su puesto después de la guerra.

Con la Guerra Civil acabada y las emisoras de radio ocupadas por gestores afectos al nuevo régimen fascista del General Francisco Franco, el papel de las mujeres en la radio se diluye de forma considerable. Pierden protagonismo igual que pasa en el resto de ámbitos sociales y dejan de tener un papel relevante, salvo en los consultorios femeninos. En la postguerra, estos espacios basados en la comunicación epistolar radiada, eran los más seguidos. Repletos de consejos domésticos en general y también sobre belleza, cocina, o sobre comportamiento social y matrimonial, los consultorios femeninos como el de Montserrat Fortuny y más tarde el de Elena Francis eran cajones velados para emitir la propaganda y los consejos morales y retrógrados acordes con el régimen dictatorial imperante en esa nueva España.

Paradójicamente esa fue la etapa de expansión más importante del medio en España. La censura, en la radio y fuera, y la escasez de casi todo hicieron de la radio un medio de entretenimiento muy significativo para la sociedad de la postguerra. Con una programación que se adecuaba a las fiestas eclesiásticas, el régimen de Franco tenia un apoyo extraordinario en la Iglesia Católica, los programas de entretenimiento y la música fácil (censurada si no era en español) convivían con los seriales dramáticos que eran tan o más adoctrinadores que los míticos consultorios femeninos. El futbol, los toros y los cantarines jingles publicitarios acababan de adornar una programación amena que era presentada por locutores estrella y por locutoras partenaires que ya no dirigían sus programas.

Sirva pues este artículo como una pequeña contribución para dar conocer de forma más completa la realidad de la historia de la radio en España. Un discurso que se escribió en masculino por dos motivos. Primero porqué las aportaciones de las mujeres todavía no forman parte habitualmente de la historia general de los medios de comunicación en nuestro país. Afortunadamente este extremo está cambiando. Y en segundo lugar, por cuestiones políticas evidentes: las locutoras pioneras trabajaron antes y durante la II República y las ediciones publicadas después de la Guerra Civil española, en plena dictadura franquista,  ocultaron ese periodo de apertura intelectual y política. Como consecuencia la presencia y el rol de las mujeres en el medio quedó oculto hasta nuestros días.

 



[1] Para conocer la errónea atribución del título de primera locutora de España a otra mujer hace falta leer Espinosa-Mirabet, Sílvia. Cuando María Cinta Balagué radió el primer magazine. Historia y comunicación social, ISSN 1137-0734, Vol. 18, Nº Extra 1 (Octubre), 2013, págs. 157-167.

[2] María Cinta Balagué nació en Barcelona en 1898 y con sus estudios de Magisterio finalizados ingresó en el Ayuntamiento de la capital dónde ejercía de secretaria del alcalde y entre otros trabajó con José María de Porcioles. Fue la primera mujer funcionario de un ayuntamiento  y allí se jubiló. Su dedicación al servicio público le valió la obtención de la Medalla de Plata del Mérito al Trabajo (1976) y de la Medalla de la Ciudad en reconocimiento de sus méritos en la gestión municipal (1971). Murió en Barcelona en 1985, siendo soltera

[3] Entrevista personal a la secretaria general de Radio Barcelona, Maria Queralt. 2003.

[4] Para ampliar detalles es conveniente ver: Espinosa-Mirabet, Sílvia. En femenino y singular: La mujer en la radio española desde los “felices años veinte” hasta el final de la Guerra Civil . en: Arenal: Revista de historia de mujeres, ISSN 1134-6396, Vol. 23, Nº 1, 2016 (Ejemplar dedicado a: Las mujeres y la radio), págs. 5-34

[5] Las fuentes principales que recogen los locutores y las locutoras profesionales de radio son dos anuarios de 1933 y 1936 respectivamente: Arias Cardona (1933) y  Pérez Pujol (1936) además de las fichas de registro de trabajadores consultadas en los archivos de Radio Barcelona.

[6] Gabriel, N. Alfabetización y escolarización en España (1887-1950) en Revista de Educación, núm. 314 (1997), pp. 217-243.

[7] Balsebre, A. (1994). El lenguaje radiofónico. Madrid: Ediciones Cátedra.

[8] En esta prestigiosa institución se daban clases de cultura general a jóvenes y al mismo tiempo se las formaba en los quehaceres del hogar. Para la fundadora, Francesca Bonnemaison, la finalidad del Instituto era la transformación de la mujer en un ser independiente y fuerte “capacitada para ocupar dignamente el lugar que la naturaleza femenina tenia destinado: el hogar y la educación y formación de la familia de aquellos que deben erigirse como las nuevas generaciones” (Nash et al. 1975:25). Esta prestigiosa institución fue pionera del feminismo católico y del catalanismo conservador.

[9] El formato de magazine es todavía el más extendido y popular de la radio española. La estructura de los magazines es muy similar en todos los programas  de radio y ahí radica su fácil reproducción y su perdurabilidad en el tiempo. Normalmente están centrados en la figura de un presentador que se hace acompañar de colaboradores que  dan entrada a las diferentes secciones.

[10] Bonet explica las dificultades de mantener las primeras emisoras de radio privadas en España en : BONET, M. (1999) ”Evolució i situació actual de la indústria radiofónica espanyola” Barcelona: Treballs de comunicació. Monogràfic: 75 anys de ràdio.

[11] Para conocer los nombres y los rostros de las locutoras pioneras  hay que acercarse al libro  Dones de ràdio de esta misma autora y a la reciente publicación en Arenal (2016) de un artículo que revela más perfiles de las primeras profesionales de la radio. Sorprendentemente y a pesar del mutismo imperante en las publicaciones que recogen la historia de la radio en España, al empezar a investigar sobre este extemo a principios de 2000 ,fue sorprendente la cantidad de mujeres que toadvía vivían y que podían demostrar su antiguo trabajo como locutoras de radio.

[12]Se trata del Decreto de 8 de Diciembre de 1932 por el que se regulan las concesiones de instalación de las estaciones de radio de pequeña potencia y de caracter local. Son emisoras que se identifican con el indicativo EAJ. Para ampliar esta información es recomendable leer  el compendio legislativo que  Ezcurra (1974) escribió fijándose en el nacimiento de la radio en España.

[13]Segura y Selva (1984) cuantifican en más de cien las publicaciones femeninas que se editaban en España hasta 1936. todas eran revistas repletas de publicidad para mujeres. De ahí que los programas femeninos tuviesen ese contenido revistado

[14]Para obtener más información sobre este tema es interesante la aprotación de Balsebre (2001) en su revisión de la historia de la radio en España.

[15] Antes de que la radio fuera una realidad en España, en  Cataluña ya  existía un tejido empresarial fuerte y cosmopolita vinculado a la técnica, ingenieros en muchos casos y empresarios proclives al nacimiento de la radio. Ahí estaban además las escuelas universitarias de ingeniería y algunas fábricas punteras de componentes eléctricos. Era natural que con esa base, la industria radiofónica se desarrollara rápidamente por estas tierras. Tanto fue así que entre 1925 y 1929 funcionó la emisora Radio Catalana, negocio del empresario aleman afincado en España, Hugo Heusch. Esta estación que nació para conectar los talleres de su fábrica de perlas en Mallorca con las oficinas de Barcelona destacó por su creatividad en antena y por su renuncia a insertar publicidad en la programación. Esto provocó que la emisora fuera absorbida por Radio Barcelona, con la que tenía una franca y notable competencia, a tenor de las noticias que publicaba el periódico La Vanguardia sobre el tema. Pero además en 1931 empieza sus emisiones profesionales Ràdio Associació de Catalunya, bajo el escudo de la Generalitat Republicana (el gobierno autonómico catalán). Era una emisora con una plantilla de trabajadores muy importante, que apostó desde su inauguración por una mujer como voz emblemática de la misma, Rosalía Rovira. Su poder económico se evidenciaba también  con una orquesta propia de 80 músicos. Con una marcada ideología política catalanista y con la convicción de que la radio tenia como misión elevar los estándares culturales del país, Ràdio Associació vinculó siempre la publicidad a su programación incluso diseñaba sus Programas cara al Público, a partir de los patrocinadores. Al final de la Guerra fue incautada por los vencedores y convertida en Radio España de Barcelona. Pero eso no era todo, antes de3 la Guerra civil operaban en Cataluña 9 emisoras locales con programación parecida a la de las estaciones aquí mencionadas. No es extraño pues que en España trabajasen más locutores que en muchos países de Europa, si tenemos en cuentas la proliferación de estaciones que operaban sólo en Cataluña.

 

BIBLIOGRAFIA

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Balsebre, A. Historia de la Radio en España. 2 volúmenes. Cátedra. Madrid, 2001

Bonet, M. Evolució i situació actual de la indústria radiofònica espanyola. Treballs de comunicació. Monogràfic: 75 anys de ràdio. Barcelona, 1999

Espinosa-Mirabet, S. "En femenino y singular: La mujer en la radio española desde los “felices años veinte” hasta el final de la Guerra Civil"In: Arenal: Revista de historia de mujeres. Vol. 23, Nº 1, 2016 (Ejemplar dedicado a: Las mujeres y la radio), p.p. 5-34

Espinosa-Mirabet, S. "Cuando María Cinta Balagué radió el primer magazine".In: Historia y comunicación social. Vol. 18, Nº Extra 1 (Octubre) 2013. p.p. 157-167

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Ezcurra, L. Història de la radiodifusión española. Los primeros años. Editora Nacional. Madrid,1974

Gabriel, N. "Alfabetización y escolarización en España (1887-1950)" In Revista de Educación, núm. 314 (1997), pp. 217-243. 1997

Marteles Marteles, E. “Notas sobre la historia de las mujeres en la radio española”. ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura CLXXXII, pp. 455-467. 2006

Nash, M. et al. Mujeres libres: España 1936-1939. Tusquets Editors. Barcelona, 1975

Pérez Pujol, R. (dir.) Anuario de la radio . Edicions Barcelona. Barcelona, 1936.

Segura, I. y Selva, M. Revistes de Dones: 1846-1935. Edhasa editors. Barcelona, 1984

 

PRENSA

Ondas, número 277 de 7 de Octubre de 1930

La Vanguardia, 1926, 1927 (todos los números)

Radio Barcelona. Número 233 de 1929

Ultimo aggiornamento Sabato 07 Gennaio 2017 22:48