The evolution of radio and webradio in a historical-sociological perspective Stampa E-mail
Giovedì 05 Gennaio 2017 22:21

The evolution of radio and webradio in a historical-sociological perspective 

di Mercedes Román Portas e Aurora García González

 

abstract

 

INTRODUCCIÓN

Desde el momento en que, a principios del siglo XX, la radiofonía encontró su sitio en la sociedad como vehículo de comunicación, su éxito fue masivo y global; también su crecimiento como factor comercial, fue continuo. Los días de gloria de la radio, sin embargo, comenzaron a menguar notoriamente con la aparición, a mediados del pasado siglo, de un competidor feroz: La Televisión. Con el advenimiento, hacia los años ’90, de otro medio de comunicación masivo como es Internet, tanto las emisoras de televisión como las de radio, sufrieron otra crisis que, en el caso de la radiofonía, tuvo un desarrollo imprevisto: Las emisoras que veían peligrar su futuro, encontraron en este moderno medio masivo, un canal de mayor difusión que amplió sus expectativas hacia públicos nuevos, brindando “nuevos aires” al antiguo medio, como para “Cumplir Feliz” su primer siglo.

1. El advenimiento de Internet 

1.1. La radio en Internet  

Éste tema puede mostrar muy bien cómo influyen los cambios tecnológicos en la transformación de las mentalidades y permite vislumbrar el alcance o la trascendencia de la radio como institución social, en este concreto momento de su evolución histórica.

Este trabajo se encuadra en el marco del estudio convencional de las relaciones entre los medios y la sociedad. Muy posiblemente, el predominio de una lógica comercial ha provocado una situación de déficit social de los medios en la atención a sus públicos que parece en la actualidad poderse salvar por medio de la web.

En el momento actual la radio, desde el punto de vista tecnológico, se encuentra sumergida en un proceso de digitalización a consecuencia de su esfuerzo por ofrecer un sonido de alta calidad, el sonido digital, que refuerce la identidad del medio. Porque la radio sigue siendo palabra y sonido. Comunicación oral.

La radio interactiva supone una de las grandes transformaciones de mentalidad, como las que han producido todos los cambios tecnológicos. Y un desafío pendiente todavía. No ha sido posible alcanzar la interactividad con la fuente, pero sí con el medio. El concepto interactividad, que aquí estoy empleando, hace referencia a la intervención directa del receptor en la selección de información, lo que le permite “navegar” entre toda la información disponible, trabajar con tipos individuales de información y comunicar directamente con el proveedor de información.

Hasta hace relativamente poco tiempo el comportamiento de los oyentes ha sido mayoritariamente pasivo (salvo requerimientos a la participación en programas, concursos, llamadas espontáneas...). El primer paso hacia la interactividad se consiguió gracias al teléfono y sirvió para experimentar las ventajas y riesgos de la misma. Se consiguió de esta manera, al menos, que los oyentes pasaran de receptores pasivos a usuarios participativos, mediante llamadas a los diversos programas para dar una opinión, entablar diálogo o debate, etc. La radio creó múltiples formas de intervenir en la programación; pero esto que, en un principio, constituía un hallazgo se volvió contra ella cuando su presencia llegó a ser excesiva. Los críticos señalaron que era una manera barata de hacer radio más que de dar la palabra a la audiencia. Fue una llamada a la autorreflexión y al uso crítico de este proceder.

Cabe aludir que el futuro en términos de interactividad se está desarrollando de la mano de lo que se plantea como el medio máximo de comunicación a corto plazo: Internet. Las emisoras inicialmente comenzaron a emitir su programación a través de Internet limitándose a convertir el sonido radiofónico en informático[1]. Como resultado se ofrecía una programación pensada para las ondas y no para la red.

La experiencia en este sentido se ha reconducido al intento de proponer nuevas fórmulas sobre la base de cambiar los conceptos de duración, fundidos de música y voz, contenidos, etc., tradicionales en el ámbito radiofónico.

Con todo, el mundo de la radio en Internet está en constante expansión. La presencia de emisoras de radio en Internet ha ido aumentando cada año. No abundan los estudios sobre el tema a pesar de que se cuentan ya por decenas de miles y en prácticamente todos los países del mundo (Aguiar Guerrero, 2009). Se requieren investigaciones adicionales para analizar la evolución de esta industria en el tiempo.

Está claro que Internet establece una forma de radiodifusión distinta a la conocida. Para la audiencia es una nueva forma de consumir la misma radio, con la posibilidad de acceder a bancos de datos de programas y diseñar la propia oferta radiofónica a la hora y en lugar que el usuario decida, transformándola en una oferta de radio a la carta.

El problema como siempre es de ideación. Aún no se han encaminado los esfuerzos a mejorar la programación sino la tecnología. Sin embargo faltan contenidos propios, y el porvenir de la radio tiende a la integración mediática con la fantástica posibilidad de ofrecer nuevos servicios. Lo que se va decantando es el potencial de convergencia de la radio con otros servicios multimedia. De hecho, la estrategia de incluir servicios en Internet es para las emisoras una parte de las implicaciones que proporciona la era digital.

Toda la historia del fenómeno de la comunicación muestra el intento de reducir el tiempo transcurrido entre la producción del hecho y su difusión. La diligencia en disponer de los hechos para darlos a conocer y su efectiva difusión configuran la tendencia a la simultaneidad. En este sentido la culminación del fenómeno de la comunicación colectiva se alcanza en los medios sincrónicos, de acuerdo con la terminología de Martín Serrano (Martín Serrano, 1977) que permiten una simultaneidad virtual entre el acontecer y su puesta a disposición de los destinatarios.

Es netamente diferente la situación de comunicación que se produce según se empleen o no medios de difusión. Y este concepto conviene perfectamente a la llamada radio virtual. Las competencias de las emisoras de radio se vuelven claramente las ediciones de contenidos. Pero, los mismos contenidos, tienden a evolucionar de muchas maneras como lo muestra el pequeño inventario de programas disponibles para todos los soportes digitales existentes (Internet, DAB).

1. 2. Los nuevos paradigmas  

El concepto virtual implica el de existencia ficticia, no real. En física se habla de imágenes virtuales para aludir a las que se forman en un espejo. En términos informáticos se habla de realidad virtual y por avanzado que parezca cabe recordar que la literatura se adelantó a los ingenieros si recordamos el maravilloso libro Alicia en el país de las maravillas (García González, 1998: 20).

Esto no se corresponde en absoluto con la idea que hasta el presente todos tenemos de la radio, pero es una demostración evidente de la capacidad de los sistemas de inteligencia artificial que se están aplicando ya con éxito en este campo.

Entre los cambios que la revolución digital ha introducido en nuestros modos de entender la radio, se pueden señalar de manera sintética al menos dos paradigmas de evolución. Los mencionados paradigmas son:

a) Del flujo de programas a programas en stock

Tradicionalmente el programa de radio era concebido como un flujo a cuya escucha el público puede incorporarse en cualquier momento. De ahí la atención que se presta a la fluidez que debe permitir penetrar sin dificultad en el programa en curso, sin perder las referencias temporales que permiten al oyente situarse en el tiempo desde el momento en que se pone a escuchar. En este incesante flujo de programas a despecho del tiempo, no hay sitio verdaderamente para suplementos de información sino para vías anexas como el correo, el teléfono o el minitel, por otra parte largamente utilizados por la radio desde hace mucho tiempo para mantener y reforzar su unión con los oyentes.

b) De los formatos temáticos a los servicios a la carta personalizados

La evolución de la radio, desde la aparición de la FM, ha consagrado el desarrollo de las radios llamadas temáticas, por oposición a las radios más antiguas llamadas generalistas. Esta especialización de las emisoras se ha desarrollado especialmente en el terreno musical, tanto en la radio local como en las comunitarias.
Es por lo que con toda naturalidad el lanzamiento de radios sobre la red ha privilegiado este eje de desarrollo. Es en el terreno musical donde la tematización de las radios ha tenido mayor empuje: la diversidad de gustos del público exige una respuesta cada vez más especializada. El vínculo creado por la radio refuerza el sentimiento de pertenecer a una comunidad singular, muy presente especialmente en la relación de los jóvenes con “su” radio y que se expresa con fuerza por la afirmación de gustos musicales muy segmentados.

Tradicionalmente la radio se sitúa en una lógica de oferta, incluso aunque se esfuerce por alcanzar lo más cerca posible a su público. La noción de programación llega a ser consustancial a la radio, a pesar del papel que juegan los “playlists” (listas de títulos más difundidos) cada vez más especializados y una rotación de los mismos títulos cada vez más frecuente.

La noción de servicio “a la carta” , es decir respondiendo a un requerimiento preciso del consumidor, eventualmente dispuesto a pagar por verlo satisfecho lo antes posible, procede de otra lógica, la de la conexión propia a Internet. Es lógico que las radios musicales, asociadas a la imagen de una corriente musical determinada, cuiden de proponer estos servicios a su público, aunque esto les haga penetrar en el universo de la concurrencia de la distribución musical, que pone a la venta los mismos fragmentos musicales, sin mencionar los riesgos de un posible pirateo.

Las radios están bien posicionadas y bien pertrechadas para proponer tales servicios, allí comprendidos además de la música. Es en efecto posible, como lo cuidan ya algunos editores, encontrar ahí el espíritu de la radio de “servicio”, que es un componente importante de las radios generalistas, y concebir, gracias a los medios técnicos servicios de ayuda a los oyentes, que permiten claramente ampliar la noción de personalización.

Internet pone al alcance de cualquier emisora y casi de cualquier ciudadano, la capacidad de hacerse escuchar por una audiencia (potencial) planetaria. La combinación del RSS (sistema para distribuir o 'sindicar' la información en Internet) con los archivos de audio o, de otra forma, la unión de weblogs y los reproductores de MP3, han dado lugar al podcasting.

2. La comunicación social a través de la radio

Paso ahora a tratar el enfoque comunicativo del tema. Y para ello voy a sumergirme en las características de la comunicación social a través de la radio.

2.1. Características de la comunicación social en radio

En primer lugar tomemos la afirmación de: “La comunicación social es siempre una comunicación indirecta” (Maletzke, 1976: 29). También es así cuando se realiza a través de la radio. No se establece cara a cara, sino que media una distancia física entre los sujetos emisor y receptor. Sin embargo en la comunicación radiofónica no existe la distancia temporal sino solamente la espacial, y además esta no impide que se genere una apariencia, una falsa impresión, de comunicación directa: el oyente de radio puede olvidar frecuentemente que se dirigen a él a través de un medio técnico. Primero porque el mensaje radiofónico no precisa de un soporte físico material para llegar hasta su destinatario, como lo necesita el mensaje impreso. También porque no es necesario el uso de la vista para poderlo recibir en perfectas condiciones, como ocurre con el mensaje televisual. Estas diferencias juegan a favor de la radio, haciendo que el proceso de comunicación que se realiza a través de ella sea más parecido al de la comunicación directa, cara a cara, o, al menos, a la menos indirecta de entre todas las que se establecen en el conjunto de los medios colectivos.

También añade Maletzke: “Toda comunicación social transcurre de modo unilateral” (Maletzke, 1976: 30). Aunque la radio no es una excepción, sí es el medio en que se hace menos difícil un intercambio entre los papeles que desempeñan emisores y receptores. La radio propicia en el destinatario del mensaje mayores grados de participación; ésta es inmediata e instantánea, características imposibles en los medios escritos, más complicadas en otros medios como la televisión, y mucho menos habituales. La comunicación por radio ofrece una apariencia de ser recíproca. Evidentemente no lo es, casi nunca, de forma plena pero sí es el medio de comunicación menos unilateral.

“Ya que lo expresado en la comunicación social fundamentalmente no está dirigido a un grupo delimitado, ni específicamente determinado en este sentido, la comunicación social es fundamentalmente siempre pública” (Maletzke, 1976: 31).

El emisor radiofónico pretende también que el mensaje llegue al mayor número posible de oyentes, y, por tanto, establece una comunicación de carácter público. Pero debido al grado de intimidad que la radio genera, en función de la escucha, que habitualmente es individual, ofrece nuevamente una falsa impresión sobre los sujetos receptores radiofónicos. El oyente que recibe el mensaje en soledad, puede permitirse pensar que ha sido transmitido exclusivamente para un sujeto individual, él mismo. Tal cercanía psicológica se asienta también en el uso del lenguaje de base oral, y viene demostrada por las consultas que los oyentes espontáneamente realizan a las emisoras en busca de informaciones de interés personal, o incluso con la solicitud de que sea la radio quien “resuelva” sus problemas. En cualquier caso, la radio no es un medio de comunicación privada aunque, en ocasiones, el destinatario olvide que comparte su condición con otros muchos oyentes, heterogéneos y dispersos. La comunicación radiofónica ofrece la apariencia de privacidad porque se realiza a través del menos público de los medios de comunicación.

2.2. Las funciones sociales de la webradio

A pesar del amplio reconocimiento comunicativo del medio radio, esta realidad no se corresponde con una investigación proporcional en cuanto a los medios y la dedicación que permitan obtener resultados significativos. Trabajo desde hace años precisamente en la investigación en la comunicación radiofónica con objeto de establecer cuál es la situación actual de la radio en este concreto momento de su evolución histórica y las consecuencias que se han generado tras su transformación en webradio, y la influencia que este cambio ha tenido en el comportamiento de las audiencias.

2.2.1. El espacio de elección

a) Un espacio de elección

Hoy no se escucha la radio por obligación, porque no haya otros medios más complejos a disposición del consumidor. Hoy se oye la radio por propia elección. y a ello corresponde la seguridad en sí misma que puede observarse en la radio hoy, o, si se prefiere, la madurez comunicativa a la que ha llegado.

El mejor presente y el mejor futuro de la radio no proceden de la nostalgia de triunfos pasados, ni de la imitación pobre de contenidos y formatos de otros medios y prevalentemente de la TV, sino de la exploración de formatos electivos, aquellos que vienen siendo elegidos por un cada vez más amplio número de oyentes, no porque falte otra modalidad de aprovisionamiento mediático, sino porque prefieren, en determinados momentos de su jornada y para algunos aspectos de su vida, la comunicación radiofónica. Son estos oyentes por elección, capaces de ejercer su opción también en la sintonía de una determinada emisora, el núcleo más fuerte de oyentes del medio, los que lo hacen así hoy cultural y socialmente significativo.

b) Un complejo de inferioridad

El convencimiento de la paulatina pero inexorable sustitución de la televisión sobre la radio fue, por ello notable, y abundantemente sostenido aun después de haber encontrado su límite. Y esto procuró un profundo “complejo de inferioridad” a la consideración del medio radiofónico que la ha perseguido durante años como una sombra. Para liberarse de esta fama la radio se ha visto en la obligación de cambiar sus funciones sociales. Salió del salón y de la casa en la que empezaba a reinar el televisor, y buscó y encontró nuevos espacios, principalmente la música de los jóvenes y, acabó por descubrir una dimensión libre y privada de la radiofonía.

2.2.2. Funciones de la radio electiva

Dentro de este espacio de elección hemos tratado de identificar las principales funciones atribuidas a la radio (funciones electivas, por tanto), siguiendo algunas distinciones convencionales como la que diferencia entre radio de palabra y radio musical, o las que se establecen entre entretenimiento, cultura y servicio, o entre radio pública y radio privada; pero también intentando sortear otros viejos lugares comunes como “cháchara sin sentido”, “banal secuencia de música ligera”, y otras expresiones similares, directamente liquidatorias que se deben a la incomprensión de lo que está observando. En realidad la demanda actual de radio, responde hoy en conjunto, a necesidades sociales diversas que establecen diferentes funciones. En particular responde a una exigencia conectiva, una exigencia identitaria y una exigencia participativa.

a) Función conectiva de la radio

La función conectiva de la radio es fácil de apreciar. Muchas personas mientras realizan una actividad cualquiera, en el trabajo o en el tiempo libre, tienen el deseo de estar acompañados a través de la radio por sonidos y voces que les dan la idea de no estar aislados y alejados de los demás, sino conectados de un modo flexible y similar al de los demás. Es una exigencia muy antigua y profunda en la historia humana. La radio constituye la respuesta de la ciencia del siglo XVIII y de la modernidad a esta angustia. La radio y el concepto de conexión permanecen a lo largo de todo el siglo XIX solidamente entrelazados.

Esta compatibilidad de la esfera personal y privada con estilos de vida fundados en la movilidad produce una amalgama en apariencia contradictoria, que ha llegado a denominarse como “Privatización móvil” (Williams, 2000: 46).

b) Función identificativa

En un mundo hecho de nichos y de tribus es frecuente recurrir a la radio para ayudarse a reconocer la propia identidad. Puede tratase de una identidad geográfica, étnica o lingüística, o incluso dialectal o de consumo cultural minoritario. En este sentido la definición de McLuhan de la radio como tambor tribal resulta todavía actual (McLuhan, 1995: 305).

La expresión de McLuhan describe bastante bien el sentido de la intimidad y de la comunidad que ofrece la radio; la metáfora del tambor todavía remite al ritmo. El ritmo que se hace propio a través de la escucha radiofónica y que resguarda la identidad, interna y externa, un conciliarse con uno mismo y con ello dar un sentido a la vida; se trata de un oír decir, y repetir, cosas que se quieren oír decir. Exteriorizándolas, llevándolas fuera de uno mismo y permitiéndoles reflejarse en sí mismas, encontrando así la energía y la firmeza de las que tanta necesidad se tiene hoy.

c) La función participativa

A través de estas informaciones se sustancia la participación activa en una sociedad, la inclusión y asimismo la competencia social. Barthes habla de “infra-saber” (Barthes, 1986: 217).

Esta es una nueva radio. Es una ruptura cognitiva y cultural. En una especie de contrapaso cultural y político, todavía, la radio es también el medio que sustenta, que da vida a la filosofía pedagógica del servicio público aunque esté ya muy superado.

No es posible aplicar al análisis del medio las teorías nacidas en otros momentos y para comprender fenómenos diversos. Lo que se muestra así, con la chocante asimilación de la nueva radio a una hipotética “radiotelevisión”, es una ausencia de teoría y de estudio. En acertada metáfora de Menduni, “la radio vuela así y a gran velocidad, bajo el radar de los media studies, que no atinan a identificarla ni a seguirla” (Menduni, 2001: 66).

2.2.3. La webradio como modelo de participación

Tal como apunta Herrera Damas, siguiendo a Martínez Costa y Moreno, la participación directa de la audiencia en la programación radiofónica se define como aquella fórmula posibilitada por los profesionales de la radio que, mediante la disposición de canales convencionales y a través de un ejercicio de mediación profesional, llevado a cabo en la última etapa del proceso comunicativo, facilita el intercambio provisional entre los roles de emisor y receptor y hace posible que los oyentes intervengan en el contenido de las emisiones (Herrera Damas, 2003).

La radio se ha adaptado muy bien a lo largo de la historia a los cambios tecnológicos y a la evolución de los tiempos. Como la escucha de radio se asocia de suyo a la realización de otras actividades, requiere muy poca atención por parte del oyente. Esta característica resulta una ventaja competitiva en el actual contexto informacional, denso y lleno de interacciones. La radio es también compatible con la multitarea.

La radio multiplataforma no puede ceñirse a su soporte tecnológico. La radio expresa sobre todo un estilo de comunicación. Y un estilo comunicacional es siempre permeable a las nuevas tecnologías en el ámbito de sus usos sociales.

3. Algunas conclusiones

No quiero dejar de señalar, por evidentes, algunas certezas acerca de lo analizado en líneas anteriores:

- Los nuevos sistemas de difusión sustituyen en parte a los tradicionales; pero también potencian recursos antiguos, cambiando sus aspectos de continuidad. La radio es un estilo comunicacional muy adaptable al medio tecnológico (analógico o digital) con el que se opera. Esta característica es un atributo que favorece su permanencia en un terreno muy diferente de aquél en que nació.

- Hay que tener en consideración otro factor, de naturaleza sociológica, que es la emergencia del individuo conectado (individuo.en.red). El espacio informativo es hoy mucho más denso y los contactos entre actores sociales están potenciados por herramientas digitales que, en simultáneo, contraen el tiempo y el espacio.

- La proliferación de ofertas de contenidos ha producido una disminución de la atención que revierte en contra de los contenidos radiofónicos. Como vía para minimizar los esfuerzos de búsqueda los usuarios cuentan cada vez más con redes personales que les ayudan a seleccionar y evaluar los estímulos que reciben.

- Las funciones sociales la radio y de la webradio recuerdan la presencia constante de un espacio público, colectivo, que existe (y del que se forma parte) también aunque no se identifique con un lugar físico exclusivamente y aunque se frecuente sólo episódicamente.

- La nueva radio no tiene nada que ver con el medio tradicional. El fenómeno de la participación supone una ruptura cognitiva y cultural y se encuentra estrechamente ligada a la naturaleza de la relación entre los medios y la sociedad.

- La participación directa de la audiencia en la programación radiofónica habilitada ha propiciado el intercambio profesional entre los roles de emisor y de receptor y hecho posible que los oyentes intervengan en el contenido de las emisiones. En la comprensión del alcance que tiene la participación directa de la audiencia en las actuales ofertas programáticas resulta decisiva la influencia de los cambios estructurales y narrativos que se han sucedido en la radio en los últimos 20 años. como consecuencia del impacto de las nuevas tecnologías.

- Existe, con todo, todavía una sobrevaloración del campo programático sobre las posibilidades que la web ofrece a su dimensión social, relativas a la capacidad de cualquier fórmula participativa para poner en contacto profesionales y audiencias y contribuir a la configuración de la radio como actor social.

FUENTES

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WILLIAMS, Raymond (2000). Televisione, tecnología e forma culturale. Editori Reuniti:Roma.



[1] Un programa de radio convencional con una o varias horas de emisión, tal como se ha venido haciendo hasta ahora, es poco probable que consiga una audiencia estable ya que requiere una conexión a través de la línea telefónica para escuchar programas con muchos fundidos de voz y música digitalizados en baja calidad (para que el usuario pueda recibirlos simultáneamente) lo que produce un sonido ininteligible

Ultimo aggiornamento Sabato 07 Gennaio 2017 22:41